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La belleza de Granada ha sido cantada en multitud de ocasiones: la sorpresa ante su belleza de los Reyes Católicos al conquistarla, de Carlos V, que quiso hacerla su capital, de los viajeros románticos del siglo XIX. Y no es de extrañar, debido a sus monumentos, sus calles, plazas y fuentes de fuerte sabor morisco, la vista de la Alhambra en lo alto, vigilando la ciudad.
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